Desde la ventana, en un atardecer de negrura y precipitación, distingo mejor el transitar de las agujas del reloj. El verde húmedo de los árboles y huertos que rodean l'església de Sant Esteve se asemejan a un regalado espectáculo de acuarelas que probablemente con el transcurrir de los años (y sin apenas oposición) la gestión humana los empequeñecerá.
“El bosque se desarrollaba lentamente, como era su hábito desde hacía siglos, hasta que llegó un hombre y presento un proyecto.
Durante tres días, echaron abajo los árboles.
Al cuarto día descansaron del esfuerzo.
Al cabo de un año vino otro hombre, miró hacia lo que ahora era una llanura desierta y dijo:
-Aquí faltan árboles.
En los tres días siguientes, plantaron árboles.
Al cuarto día descansaron del esfuerzo.
Doce años después, el bosque se había recuperado.
Entonces llegó otro hombre.”
El Señor Brecht de Gonçalo M. Tavares.
1 comentari:
Yo he vivido en Castellar del Vallès y ahora trabajo allí.
He pasado por la iglesia incontables veces, caminando, en coche, en bicibleta... y sólo unas pocas me he parado, porque la imagen llamaba a detenerse y a contemplar, y me he dado cuenta de lo bonita que es.
Gracias
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